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“La destrucción de toda mi familia no me la pagan con nada”
Lanza Digital - Ciudad Real,Spain
02/08/2009 - 13:12
Belén Rodríguez/ Ciudad Real
“¿Hoy qué toca, pares o nones?; que dén un paso al frente los nones”. Y le tocó. Una mañana de 1946 ‘Antonio’ -ni siquiera hoy quiere que se sepa su identidad- militar de la República sin delitos de sangre condenado a muerte por “auxilio a la rebelión” con rango de capitán comandante, tuvo que dar el temido paso al frente que llevaba ¡siete años! evitando. Primero, en 1939, cuando terminó la guerra, en un campo de concentración del que dice que hace buenos los de los nazis, y después en varias cárceles, hasta aquella mañana en la que tuvo más remedio que dar el paso adelante en la fila en la que les hacían formar. El gesto quería decir que iba en ‘la saca’ de la jornada. De la cárcel a los camiones y de ahí... al pelotón de fusilamiento. A la muerte. A la nada.
Pero ‘Antonio’ (hoy tiene más de noventa años y vive en Ciudad Real), se salvó. Por uno de esos caprichos del azar la escolta del camión que llevaba la tanda de presos, treinta y tantos, paró en Arganda del Rey a tomar un café o lo que fuera. El escolta de guardia se entretuvo charlando con el conductor y sin pensarlo mucho nuestro ‘Antonio’ saltó del vehículo. “En cuanto estuve en el aire me arrepentí, si echo a correr me matan aquí mismo, qué hago”-pensó-. Hizo lo más sencillo esconderse en una esquina. Nadie dio la voz de alarma. El convoy se marchó y al rato se dio cuenta que respiraba. Echó a andar y se fue “a su casa”. Una manera de hablar porque a esas alturas de posguerra su familia ya estaba completamente destruida en el sentido literal. Su padre, del Cuerpo de Carabineros, como él, que permanecieron fieles a la República -Franco los disolvió en 1940 y los integró en la Guardia Civil- murió encarcelado tras recibir una brutal paliza, otro hermano murió en el frente, durante la guerra... y su madre y su hermana “
¿Cómo podían sobrevivir con los hombres que sustentaban la casa encarcelados?”.
Con mucho sufrimiento intentó rehacer su vida en otra ciudad. Y lo logró, pero no la vida que le hubiera correspondido como militar de carretera, “yo podría haber llegado a general, como otros, y encima me condenaron a muerte por auxilio a la rebelión, ¡qué rebelión si nosotros fuimos fieles al Gobierno legítimo del país!”, dice.
Tuvo que aceptar cualquier empleo y soportar vejaciones. Para ‘los rojos’ los peores trabajos, los sueltos más bajos, “y si protestabas aunque fuera tímidamente te decían que había otros esperando”. Con todo se casó, tuvo hijos, y hasta se empleó como autónomo. En 1990, en una vida de más de noventa años hace nada, logró que se le reconociera que debía percibir una pensión como subteniente de la Guardia Civil -Cuerpo en el que se integró a los Carabineros tras la guerra-, un rango muy inferior por el que fue condenado a muerte, aunque el mismo dice que en la práctica ejerció de capitán cuando era teniente. Ahora con la Ley de la Memoria Histórica “que en la práctica no existe”, subraya, esperaba algo más y ha contactado con el investigador de Derecho Penal Internacional de la UCLM Miguel Ángel Rodríguez que a su vez le ha puesto en contacto con un abogado. Esperar la “verdad, justicia y reparación”, a la que debería tener derecho según Rodríguez, es imposible. Además de que “no hay ley”, según dicen ambos, sabe que el tiempo que tardaría en resolverse la demanda contencioso-administrativa juega en su contra.
Daño irreparableLo peor es que tiene plena conciencia de que el daño que como víctima del franquismo ha sufrido “la destrucción de toda mi familia no me la pueden pagar”.
Lo único que le queda es que se conozca su historia. La de tantos en un país que no ha reparado el daño de su terrible dictadura. Según Rodríguez hay 150.000 desaparecidos de la Guerra Civil y más de 110.000 ejecutados con ‘sentencias’ por llamarlas de alguna manera, que no son más que “asesinatos de lesa humanidad”. Éste vive aquí.
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lunes, 3 de agosto de 2009
“La destrucción de toda mi familia no me la pagan con nada”
Etiquetas:
Ciudad Real,
represión franquista
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