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´Miguel Hernández nos ha devuelto el significado de la palabra compromiso´
Domina el difícil arte de la conversación y sus frases transmiten la pasión y la fidelidad por Miguel Hernández, al que respeta como modelo de compromiso social y cultural. Catedrático de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Alicante, lleva seis meses trabajando para que el 2010 sea el momento de hacer justicia con el poeta, profundizar en su obra y reconocer su universalidad.
POR ANTONIO JUAN SÁNCHEZ -
Desde el mes de julio coordina las actividades de la Comisión Nacional para Conmemorar el Centenario del Nacimiento de Miguel Hernández -cuya primera reunión será a mediados de mes en Madrid-, que presiden de manera honoraria los Reyes y en la que participan ministerios, administraciones, instituciones, la familia del poeta y el respaldo de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales.
-¿Cuál es el recorrido que se ha realizado hasta ahora a nivel de proyectos?
-En octubre se inaugurará una exposición en la Biblioteca Nacional en Madrid, que será luego una muestra itinerante. Con ella se va a realizar un recorrido global sobre la obra y la vida del poeta con imágenes, manuscritos, con textos de personas vinculadas al poeta, y opiniones de escritores y de grandes figuras del siglo XX.
- Material único para una ocasión irrepetible...
-Pretendemos empezar con el escritor y poeta universal, a través las traducciones de su obra y la presencia en muchos escritores. Luego, tomando la idea de Antonio Buero Vallejo, compañero de cárcel de Miguel Hernández, de que "hay grandes poetas, pero que no todos los grandes poetas son necesarios", nos llevaría al gran poeta necesario que fue el autor de Orihuela porque reflejó como nadie, en sólo 12 años de escritura, una época cargada de esperanza y de tragedia.
- Y también fue un testigo excepcional de hechos históricos que marcaron su obra...
-La guerra civil y la posguerra son esenciales en el "Cancionero y romancero de ausencias", que yo considero que es uno de los grandes libros del siglo XX. Hernández es un poeta de la memoria, lo que quiere decir que no nos olvidamos de la tragedia, que no nos olvidamos de que muere en la cárcel de Alicante y de que todo esto es un símbolo también para la historia de este país... que vamos a mantener y reconstruir en esa exposición.
- ¿Y para estudiosos y conocedores de la obra hernandiana?
-Se han preparado dos seminarios internacionales, con especialistas y poetas que van a hablar sobre lo que significó aquel poeta que vivió hasta los 31 años y que logró una obra de una densidad grandísima. También abordaremos la recepción de Miguel Hernández en el mundo, donde se dará cuenta de cómo su obra ha tenido una presencia importante y consistente desde los años 60 en la reflexión y en la producción de esos países. Es un poeta que ha estado presente en la memoria de numerosos escritores y críticos.
- ¿Para qué servirá el 2010?
-Para presentar a Miguel Hernández como lo que fue y, en primer lugar, lo que fue es un escritor que tuvo solamente 31 años de vida y que en 12 años de escritura consolidada consigue resultados prodigiosos desde el punto de vista literario. Lo que más nos interesa es destacar el carácter de escritor, también de dramaturgo, pero fundamentalmente de gran poeta de la tradición literaria de nuestro siglo XX en España.
- Precisamente haber sido un poeta de recorrido corto, porque murió muy joven, ha cerrado alguna que otra puerta a Miguel Hernández...
-Lo que tenemos que explicarnos realmente es cómo un joven de una insuficiente formación inicial consigue los resultados que logra, porque yo creo que en su producción hay grandes libros. Recordemos cómo fue saludado "El rayo que no cesa" por Juan Ramón Jiménez, por ejemplo, al recibirlo como uno de los grandes libros de aquel muchacho que tenía 26 años cuando aparece el libro. Pero está también la poesía de guerra, Hernández es aquel que hace una poesía de guerra más diferenciada. En él está, como en nadie, el dolor por la guerra civil, ningún otro poeta supo reflejar el dolor por aquella guerra y el drama que se estaba viviendo, como queda reflejado en "El hombre acecha". Además, con el "Cancionero y romancero de ausencias" inaugura el autor de Orihuela la poesía de la posguerra, y además es un libro que está escrito desde el final de la guerra hasta el tiempo de la cárcel, practicamente hasta 1941, donde se escribirían los últimos poemas.
- ¿Queda algo por investigar, por descubrir, de Hernández?
-Quizás los procesos de creación del poeta, su taller literario, cómo trabajaba durísimamente los poemas, cómo detrás de lo espontáneo había un intenso trabajo, sobre todo al inicio cuando está obsesionado con la escritura y no tiene que responder al vertiginoso acontecer de la vida, la guerra o la cárcel... Y explicar, también, cómo este joven de imprevisible evolución crea poemas que significan precisamente su entrada en la vanguardia poética.
- Pasa el tiempo, pero la situación actual parece que le da más sentido a su poesía...
-Hernández tiene indiscutiblemente un mensaje solidario, social y político. Además, los elementos de su mensaje son válidos para seguir reflexionando en la sociedad en la que vivimos, en una sociedad que no tiene nada que ver con la que vivió Hernández; pero, sin embargo, los grandes problemas nos sirven para restituir una palabra como compromiso. Él nos ha devuelto el significado de la palabra compromiso, es uno de los grandes ejemplos de compromiso intelectual, se comprometía hasta el tuétano, y lo hizo hasta el final de su vida. Y claro, así, desgraciadamente, se convierte en símbolo de la tragedia y de la lucha por la libertad.
- La vida del poeta que usted conoce bien, porque ha profundizado en ella desde hace más de 20 años, tendrá continuidad con la biografía que está preparando...
-Aparecerá a lo largo del año, ojalá que en octubre, por encargo del Ayuntamiento de Elche y de la Residencia de Estudiantes. Es una biografía fotográfica, con unas 400 instantáneas, que se llamará "Álbum Hernández" y que está resultando muy compleja. Estoy intentando hacer una obra donde el biógrafo desaparezca y que sean una serie de textos los que nos vayan dando cuenta de cuál fue la evolución esencial de ese hombre a lo largo de los 31 años de vida.
- No está siendo un tema agradable creo que para nadie, pero manda la actualidad. Hablar del legado es hablar de polémica, quizás en el momento menos oportuno.
-Josefina Manresa, la mujer del poeta, murió en febrero del 1987, tuve la suerte de conocerla y tratarla desde tres años antes. Ella fue la que depositó el legado en el Ayuntamiento de Elche. El entonces alcalde Manuel Rodríguez me encargó su catalogación y trabajé en ello junto a Carmen Alemany. Fue la primera catalogación y, por lo tanto, puedo decir que el legado me parece valioso desde el punto de vista científico-literario; es decir, desde el punto de vista de que allí está la evolución del poeta, allí está la construcción de su obra, lo que está haciendo para conseguir los resultados que al final logró. En estos momentos hay un conflicto que debe de resolverse cuanto antes, pero yo espero que el legado siga donde Josefina decidió que estuviera. Por un lado, están los legítimos intereses de la familia de Hernández y, por otro, está el interés público-cultural que tienen esos papeles. Si se concilian esos dos niveles conseguiremos que se convierta en esa pieza esencial del archivo de un escritor que tiene mucha importancia en nuestra tradición literaria.
- ¿Mejor proteger el legado que el valor de las cifras?
-Bueno, yo no soy experto ni en perito en lunas ni en legados. No tengo opinión sobre las cifras que se manejan, pero espero que se proteja para que esos papeles no puedan salir de España. Además de ser patrimonio de los herederos tienen que ser patrimonio del país porque son parte de nuestra historia literaria.
- Gran parte de la culpa de que el legado sea una realidad en la actualidad corresponde a la mujer del poeta.
-Usted conocía bien a Josefina Manresa e incluso, gracias a ella, se acercó a textos inéditos y recuerdos especiales...Josefina conocía minuciosamente lo que incluía el legado y fue ella la que, por ejemplo, me puso delante de los ojos los 24 sonetos inéditos, que luego se publicaron en un libro, o el cuaderno del "Cancionero y romancero de ausencias". Esa complicidad también existiría luego con Lucía Izquierdo, la nuera del poeta, con la edición de los "Dos cuentos para Manolillo para cuando sepa leer". He defendido siempre a Josefina Manresa porque creo que es la persona que mejor entendió, en un momento determinado, el significado de quién había sido su marido y lo entendió a pesar de la situación terrible que vivió. Yo creo que sólo por eso tendría que estar en la historia literaria. De su importancia basta recordar "El rayo que no cesa", que es uno de los más bellos poemarios de amor del siglo XX y cuya destinataria final fue ella.
- ... Y esa labor continúa con los herederos actuales.
-Así me consta, como también me consta que desde determinados niveles centrales de este país se está intentando estar de acuerdo en todo lo posible con los herederos, con Lucía Izquierdo, con los nietos del poeta, María José y Miguel. Yo desearía que en toda la conmemoración hernandiana los herederos estuvieran muy presentes.
- ¿Miguel Hernández ha dado muchos ejemplos con su obra y con su vida?
-En sus 12 años de producción literaria da muchos ejemplos diferentes. En esos años crea una poesía profunda de dolor, una poesía de ruptura social y crea también una poesía de esperanza. Yo lo definiría como el gran poeta de las esperanzas, a pesar de las tragedias que tuvo que vivir.
- ¿Obligados a olvidar al poeta de Orihuela u olvidado?
-Miguel Hernández no ha sido nunca un gran olvidado en ningún contexto. Creo que sobre él sí que han pesado olvidos. Hay que tener en cuenta que durante unos años en este país no se podía hablar de él. No obstante, a partir de determinados momentos se convierte en muy popular, porque es leído, pero muy popular igualmente porque es uno de los grandes autores cantados. En nuestro entorno más cercano, en Alicante, Elche, Orihuela, quizás han pesado manías históricas, torpezas e, incluso, estupideces. Ahora, con el Centenario es una oportunidad para reparar todo eso. Hernández no es un poeta de estas tierras, es un poeta que nació aquí pero que merece la universalidad que ha tenido y que va a seguir teniendo. Tenemos que darnos cuenta de que no estamos hablando de un poeta menor de la tradición, estamos hablando de un gran poeta de la tradición.
- Memoria histórica, su expediente carcelario, la anulación de su sentancia de muerte, ¿queda mucho recorrido?
-Creo que muy pronto se va a conseguir el documento de reparación moral; otro cosa es el judicial, el tema de la anulación del proceso que no depende del Gobierno, pero lo que depende del Gobierno está contemplado en la ley de Memoria Histórica.
- ¿Qué queda para ser justos con el poeta?
-Para ser justos con el poeta lo más importante es seguir leyéndolo y seguir comprendiéndolo, a parte de que estén ya firmados los documentos de esa reparación moral.
- Sin conflictividades políticas en el camino...
-No creo que sea conveniente entrar en conflictividad política sobre el poeta y debemos luchar para que no se permitan manipulaciones del poeta. Si alguien tiene intenciones de manipularlo, como me consta que ya ha ocurrido días atrás, habrá que denunciarlo. No obstante, todas las administraciones tienen interés en concidir en la conmemoración más activa, universal y amplia posible... y olvidarse de rencillas políticas porque no sería conveniente.
- Y después del 2010, ¿qué?
-Lo importante es lo que va a quedar a partir del 31 de diciembre. Es el caso del Centro de Estudios Hernandianos de Elche... que nos permitirá mirar con optimismo el futuro cultural, literario y de investigación hernandiana.
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