miércoles, 6 de enero de 2010

Soler culmina su trilogía de antihéroes derrotados en Guerra Civil española

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Soler culmina su trilogía de antihéroes derrotados en Guerra Civil española

"En esta novela hay un derrumbe permanente, aunque contenido durante años, pero es un derrumbe imparable. Al final todo acaba en un montón de piedras, como 'Pedro Páramo'", declaró en entrevista con Efe Soler (Veracruz, 1963), que esta semana presentará en México este libro "desolador".

El también autor de "Los rojos de ultramar" (2004) y "La última hora del último día" (2007) señaló que involuntariamente ha trazado una trilogía de historias independientes, pero que comparten escenografía y personajes, y tienen como "telón de fondo" la Guerra Civil española.
"Estos tres libros están llenos de antihéroes, todo acaba mal", aseguró este nieto de republicanos catalanes que huyeron de las tropas franquistas en 1939.

La familia de Soler vuelve a colarse en la novela, esta vez con "una historia sobre un personaje que tiene que sobrevivir en un bosque", un territorio universal.

El escritor cree haber conseguido "una novela torrencial", que a partir de cierto punto atrapa totalmente al lector en la historia de Oriol, un soldado malherido que huye a Francia y se labra una nueva vida en un pueblo serrano del Pirineo francés.

El relato está ambientado en la frontera entre Francia y España, donde había en los años cuarenta del siglo pasado una especie de "costura" que cerraba una herida muy profunda.

"Era una franja de sufrimiento general. Sufrían los republicanos que trataban de escapar por ahí, y los franceses que trataban de irse (huyendo de la ocupación de los nazis)", aseguró Soler.

Convencido de que sus historias evocan cualquier guerra, no necesariamente la de 1936 y 1939 en España, consideró "un efecto secundario positivo" que lectores de sus novelas se interesen por el exilio o las circunstancias históricas de aquel conflicto.

En relación con los debates sobre la recuperación de la memoria histórica en España, cree que sus ficciones son una contribución "irreverente" y "con desparpajo" a un capítulo que en la sociedad española está aún pendiente de ser resuelto.

"Me parece que añado algo a la discusión, un punto de vista no precisamente de un forastero pero sí de una persona que creció fuera de España y que mira el tema de cierta manera", explicó.

Lamentó que en los proyectos en torno a la recuperación de archivos, las exhumaciones de fosas y el trabajo institucional para mirar al pasado empezaran "con muy buenas intenciones" pero con el tiempo se politizara, lo que ha frustrado el objetivo fundamental de "reconstruir la memoria", dijo Soler.

Para el escritor mexicano, es imprescindible saldar esa cuenta plenamente para "diseñar un futuro decente para España", una plan en el que todavía hay iniciativas interesantes pero falta más vigor.

Recordó que asuntos como el intento de exhumación de los restos de Federico García Lorca en Granada han sido un claro ejemplo de que España vive bloqueada, y es incapaz de abordar ciertos temas relacionados con el franquismo y la posguerra con naturalidad.

"Al final se trata, como lo dice mi narrador, de hacer pequeños esfuerzos porque esto no se olvide, que sea un tema vigente", añadió, un momento que sea plenamente entendido para "finalmente matarlo y tirar para adelante".

"Hay un cadáver ahí que tendríamos que enterrar con propiedad. Si no, ¿cómo pasas página?", aseguró.

Finalmente explicó que hace años, a propósito de su novela "Los rojos de ultramar", un diario mexicano tituló una entrevista que le hicieron "con mucha malicia" al poner "Franco fue y será siempre un hijo de puta".

"Me parece que adonde hay que llegar en España es a eso, a decir que Franco era un hijo de puta sin problemas. Ya se murió, se ha revisado el tema, más o menos está quedando en su sitio, pues ya se pueden decir cosas", concluyó.
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