domingo, 4 de julio de 2010

En Memoria de Antonio Cabrero Santamaría (Alcalde de Pitillas Asesinado en 1936)

El Monolito y la Placa Recordando al Alcalde de Pitillas
y al Maestro de Fitero
se Alzará en Tierras Altas de Soria,
entre la Sierra de La Alcarama y Mirando a la Libertad.


Después de arduos años de búsqueda y tras romper el profundo silencio establecido por el miedo y el dolor, acompañados en esta etapa final por las Asociaciones de “La Barranca” de la Rioja, “Recuerdo y Dignidad” de Soria y “Ahaztuak” de Euskal Herria, él Alcalde y el Maestro ascenderán desde su fosa para permanecer a la vista, en lo alto de este lugar que les vio sufrir, soñar con el regreso a sus casas y finalmente morir.

Muchas personas nos han acompañado hasta llegar hasta este momento en el que hemos decidido, por fuerza mayor, hacer lo mínimo que cualquier persona desparecida se merece “no ser olvidada”.

Serían muchos los agradecimientos que la familia podría nombrar, todas las personas que nos han prestado sus testimonios, sus casas, sus escritos, sus abrazos, sus miradas sinceras de esperanza en la búsqueda. Como no podemos hacerlo uno a uno, nos unimos a ellas en un abrazo de agradecimiento. Descendientes de Acrijos, Fuentebella, Sarnago, San Pedro Manrique, Cornago, Igea… Soria, La Rioja, Euskal Herria; amistades incondicionales que nos han prestado su tiempo, sus brazos, sus vehículos, su ilusión y su fuerza. Sin todas estas personas no hubiésemos conseguido restablecer su memoria.

En este recorrido siempre nos ha acompañado la abuela Juliana, su espíritu firme y decidido, su anhelo por  saber de “su Antonio”, y tras ella nuestro padre Valentín y toda la familia.

El tres de julio será un día excepcional, por eso esperamos contar con las personas que podáis acercaros y, las que no puedan hacerlo estarán presentes en nuestro pensamiento.
Esperamos que la jornada del sábado 3 de julio sea un acto que aúne los pensamientos, sentimientos y esfuerzos realizados. Un acto en que el espíritu republicano de solidaridad, justicia y libertad por el que lucharon y perdieron la vida Antonio Cabrero “Alcaldede Pitillas” y Valentín Llorente “Maestro de Igea y Fitero” se oiga a los cuatro vientos.

Para ello se ha organizado un acto en el que no queremos que falten las palabras, los cantos y los encuentros.

Entre las 11 y las 11:30 quedamos en el cruce de Sarnago, (a 4 KM. de San Pedro Manrique).

Desde allí subiremos hasta la Sierra dónde a las 12:30, descubriremos el monolito y la placa de reconocimiento de lo sucedido.

Tras el acto, se bajaran unas flores al lugar donde les asesinaron.

A las 2:30, los/as que os animéis, comeremos en un merendero junto al río Linares. (La comida hay que llevarla de casa y allí compartiremos).

En el acto y la sobremesa nos acompañaran con sus canciones, Fermín Balencia, Paco Marín y otros.

Esperamos que os animéis a venir.

Como llegar desde: San Pedro Manrique, (Soria). Tomar dirección Sarnago- Magaña y a 4 Km. esta el cruce de Sarnago dónde quedaremos de 11 a 11:30.


Desde allí subiremos en coche a la sierra, en un lugar cercano aparcaremos los coches y daremos un pequeño y precioso paseo por la sierra hasta el lugar donde se encuentra el monolito.

Este es el resultado final del trabajo realizado, como veréis en el vídeo, una Brigada ejemplar a la que desde aquí, queremos agradecer también su colaboración. A Miguel Valduérteles que nos sugirió que fuese una “piedra parda”, a Eugenia, Sergio, y Jesús por localizar la Piedra, A Iván por la rápida solicitud de los permisos en la junta de Medio Ambiente y el Ayuntamiento de San Pedro Manrique, al cantero por su disponibilidad y traslado de la piedra, a Bonifacio, Kike, Iván, Dani y los dos Marianos por colocar el pedrusco, a los guardas forestales por su cordial actitud y a Luisa y Boni por la sabrosa comida y acogimiento que siempre nos ofrecieron en Sarnago.

Gracias, de nuevo, a todas las personas que habéis participado de una u otra forma en recuperar esta historia y difundirla para que este acto de reconocimiento público sea una realidad.

Viva la Nuestra Brigada... 



  1. MEMORIA PARA EL ALCALDE DE PITILLAS
  2. Y EL MAESTRO DE FITERO 
  3. Por: Luís Miguel Escudero.
  4. Sus familias inauguran este sábado 3 un monolito
  5. en el paraje de Soria donde fueron fusilados en 1936 
  6. Para algunos ha sido el García Lorca navarro, sólo que en alcalde que peleó  contra los poderosos por recuperar para su pueblo las tierras del comunal. Como a Federico, durante lustros nadie dijo nada de dónde estaba la fosa anónima que ocultaba vergonzante los restos de Antonio Cabrero Santamaría, el hombre que, como canta la jota, llevó con dignidad en Pitillas “la vara de la libertad” y que, también, como el poeta granadino murió acompañado de un maestro republicano, en este caso del titular de las escuelas de Fitero e Igea, Valentín Llorente Benito. El próximo sábado día 3, por fin, sus familias y un grupo de amigos podrán llevar flores al monolito que en los montes de Soria va a recordar su memoria.

      La familia tafallesa de aquel alcalde de Pitillas, con su hijo Valentín y su nieto Ander al frente, han tardado demasiado en recoger el hilo de la madeja que les ha llevado a reconstruir una historia triste. La cita para paliar en lo posible tanta injusticia es en la Sierra de La Alcarama, en un lugar que está entrando por la población de Sarnago, a 4 kilómetros de San Pedro Manrique (Soria), donde se colocará una placa con las fotos de los dos desaparecidos el verano de 1936 y una frase sin rencor: “Con la memoria de vuestros sueños perfilamos hoy nuestro futuro”.


  El homenaje está organizado por las familias y las asociaciones para la recuperación de la memoria Ahaztuak, Recuerdo y Dignidad de Soria y La Barranca de La Rioja. “Hemos quedado sobre las 10:30 horas en el cruce de Sarnago. El acto en la sierra será a las 12,30 y después, unas palabras y comida autogestionada en un merendero junto al río. De sobremesa estarán con nosotros Fermín Balencia, Paco Marín y algunos otros cantautores que nos amenizarán la tarde”, explica Ander Cabrero, que ha invertido años y años en rastrear dónde y porqué fue asesinado el alcalde pitillés.


  La doliente historia de Antonio Cabrero se puede seguir en el blog que en internet han colgado sus nietos http://lavaradelalibertad.blogspot.com/. “Hay mucha información que hemos decidido compartir, para que el mundo se entere. Muchas fotos de nuestro trabajo y algunas entradas sobre cosas relacionadas”, explica Ander.


  La familia de quien fue alcalde de Pitillas quiere cerrar el círculo de una desaparición de la que en estas fechas se cumplen 74 años. Antonio Cabrero fue asesinado en los montes de Soria que mugan con La Rioja después de estar oculto en ellos más de un mes. La amistad con unos pastores que faenaban en Pitillas le llevó a refugiarse allí. Eran los primeros días del golpe de estado que acabó con la República y el terror y la delación se apoderaron de la población de la zona cercana a la localidad de San Pedro Manrique.


  En la comarca, un manto de silencio cayó durante años. Entrevista a entrevista con los paisanos, de puerta en puerta durante la última década, los tafalleses Ander Cabrero y Maite Zalakain han desentrañando el misterio que culmina ahora con la inauguración del monolito.
 Los familiares de Cabrero han recorrido en los últimos tiempos distintas localidades de Soria, La Rioja y Navarra. Han intercambiado correos por internet con personas de la zona, hoy prácticamente despoblada, que residen en Madrid o Barcelona. Han lanzado su mensaje de búsqueda en foros relacionados con la memoria histórica y se ha entrevistado con políticos, periodistas e historiadores.
La búsqueda la comenzó la abuela y la continuó el padre de Ander, Valentín Cabrero, que fue concejal de Tafalla y uno de los primeros parlamentarios forales navarros.


  Desde cavar prácticamente con las manos en el supuesto lugar del fusilamiento, hasta conseguir, por fin, entrevistarse con una mujer que les llevaba comida a los dos republicanos ocultos en un corral, muchos fueron los hilos que los tafalleses tuvieron que mover para hilvanar una historia terrible con un final fundido en negro que ahora atisba un pequeño rayo de luz en forma de reparación moral.