martes, 28 de septiembre de 2010

AREMEHISA COMENZARÁ LA LOCALIZACIÓN Y UBICACIÓN DE LAS FOSAS COMUNES DE LA GUERRA CIVIL EN EL CEMENTERIO MUNICIPAL DE SAN SEBASTIÁN DE LOS BALLESTEROS (CÓRDOBA


 

AREMEHISA (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar de la Frontera) (Córdoba), comenzará en los próximos meses, los trabajos de localización y ubicación de las fosas comunes de la Guerra Civil, existentes en el interior del cementerio municipal de la localidad de San Sebastián de los Ballesteros (Córdoba), tras recibir la autorización pertinente para realizar esta intervención del Ayuntamiento de esta población.

… para dominar la comunicación con Sevilla, había que tomar el control de los pueblos cordobeses de La Carlota, Guadalcázar, La Victoria y San Sebastián de los Ballesteros muy próximos a la carretera nacional Madrid-Córdoba-Sevilla. El día 21 de julio, una pequeña columna enviada desde Córdoba consolidaría el dominio de los rebeldes en el pequeño pueblo de la Victoria, ( contaba solo 3000 habitantes) imponiendo el bando de guerra, sin obtener ninguna resistencia. Detenidos los dirigentes políticos y sindicales de inmediato, en el mes de septiembre, serían trasladados ( para tomarles declaración) por la guardia civil al menos doce personas ( entre ellos cuatro mujeres) al cementerio municipal de San Sebastián de los Ballesteros, donde fueron asesinadas delante de las tapias de piedra y ocultados sus cuerpos en una o dos fosas comunes. Ente estos se encuentra el primer teniente de alcalde Antonio Camas ( el alcalde socialista de la Victoria, Francisco Alcaide huiría unos días antes a zona republicana salvando la vida por ello). Antonio Camas no murió esa noche, puedo sobrevivir para contar posteriormente con horror, lo sucedido ante las tapias del cementerio de San Sebastián de los Ballesteros.

“ Lloran las mujeres y los puños de los hombres se crispan brotando sangre. En el hondo silencio de la noche vibran, confundidas, súplicas y blasfemias. De improviso una de las mujeres ha caído desmayada. Y su compañero de cuerda cae también arrastrado por ella. Le obligan a levantarse. Tarda en obedecer. El peso exánime que le derribó se lo impide. Al fin entre una lluvia de puntapiés y culatazos logra izarse. Y apoyado en el muro sosteniendo con el único brazo de que dispone el cuerpo de su compañera, aguarda impávido la muerte. Sin un ruego, sin una queja, todo su ser concentrado en la mirada a sus verdugos, que refulge en la noche y hace daño mirarla. Antonio ha aprovechado el incidente. La cuerda que le sujeta ha ido aflojándola hábilmente . Y esquivando miradas la ha desatado. Entre los dedos temblorosos, la oprime libre de nudos.
Suenan, cangándose los fusiles y escopetas. ¡ Ha llegado el momento …¡ Suelta la cuerda. Y ante el estupor de todos llega a la salida.
Unos brazos intentan sujetarle. Un puñetazo oportuno lo impide. Tras su espalda gritos e imprecisiones. Sigue corriendo. Suena una descarga. Una bala le llevó prendida la gorra campesina. Un bache le hace caer. Pero en seguida, como una ballesta, ya esta en píe, sin que las balas dejen de recortar su silueta sin alcanzarle.
Al fin el laberinto de un olivar. Y entre sus troncos prosigue la carrera, hasta que se desploma rendido. Ya no se oyen tiros. A poco, una descarga le hace levantarse de un salto. Acaban de fusilar a sus compañeros …

Fernando F. Revuelta. (El Socialista 31 de octubre de 1936)

Tras setenta y cuatro años después de estos acontecimientos AREMEHISA y el Ayuntamiento de San Sebastián de los Ballesteros, están firmemente decididos a localizar las fosas, donde sus cuerpos fueron ocultados, para posteriormente proceder a su exhumación.