lunes, 27 de septiembre de 2010

En el 2010 se han realizado cinco exhumaciones de fosas de los años 30

Hace un par de semanas concluyeron los trabajos para exhumar a cuatro vecinos asesinados en 1936 en Inogés, en el municipio de El Frasno. Es el último desenterramiento de fosas que se ha llevado a cabo en el 2010 en la comunidad. En todo el año se han llevado a cabo cinco actuaciones, según los datos que maneja el Gobierno de Aragón, que es el que debe autorizarlas. Además, la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) y sus colaboradores buscaron en junio, en Aladrén, los restos de tres soldados gallegos que fueron fusilados en 1937 por intentar pasar a las filas republicanas. Las labores tuvieron que ser canceladas al no encontrarse los cuerpos.
La Dirección General de Patrimonio tiene contabilizadas 27 actuaciones de este tipo desde el 2005, en algunos casos con varias personas enterradas. Faltan otras, como la de Rubielos de Mora --en la que solo se han encontrado dos de los más de 40 cadáveres previstos y que todavía debe continuar--, o como la que en julio del 2009 sacó a la luz los restos de dos hombres en Valdearnero, en Calatayud, y que enfrentó al departamento con la ARMH, a la que amenazó con sancionar por haber llevado a cabo la exhumación sin contar con los permisos.
519 FOSAS Estas cifras siguen siendo muy bajas. El mapa de fosas presentado en marzo de este año por Patrimonio contempla un total de 519 fosas, y ya el propio director general, Jaime Vicente, reconoció que podrían aparecer más. Una de las principales reivindicaciones de los colectivos en defensa de la recuperación de la memoria histórica es, precisamente, que sean las propias administraciones las que se encarguen de llevar a cabo la recuperación de los cuerpos, tal y como recordó Enrique Gómez, de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA). Hasta ahora son los propios familiares los que --normalmente con la colaboración de otros colectivos-- deben encargarse de promover estas actuaciones y de conseguir subvenciones para llevarlas a cabo. Un proceso que puede durar más de un año y que implica largos trámites.
Aun así, el Gobierno de Aragón tiene previsto instalar monolitos en todas las fosas con el objetivo de dignificarlas, que se irán colocando a lo largo de este año y el que viene. Estas actuaciones se enmarcan dentro del programa Amarga Memoria, una iniciativa que pretende fomentar "la investigación y la difusión del período comprendido entre la proclamación de la II República española y la Transición" apoyando, por ejemplo, la organización de jornadas, congresos o exposiciones, la publicación de libros o la investigación, pero no específicamente las exhumaciones.
En la mayor parte de España, la única ayuda que se puede solicitar es la que ofrece el Ministerio de Presidencia, que suele oscilar entre los 20.000 y los 40.000 euros. "Nos gustaría que, ya que no se hace cargo el estado, como debería, que al menos la comunidad autónoma aportara algo", explicó Gómez, antes de lamentar que, de hecho, las subvenciones de Amarga Memoria han bajado de los 100.000 euros a los 70.000.
COLABORACIÓN Los avances van llegando, aunque despacio. En enero del 2008, la ARMHA firmó un convenio de colaboración con la DGA y la Universidad de Zaragoza para, fundamentalmente, realizar estudios de ADN de los restos encontrados en exhumaciones, una labor costosa en tiempo y en dinero. Esta cooperación, coordinada por la investigadora Begoña Martinez Jarreta, supone un paso adelante en la identificación de los cadáveres, que solo se lleva a cabo en los casos en los que no hay otras alternativas.
Los implicados siguen reclamando una normativa aragonesa propia que sustituya a la mera adaptación de la Ley de Memoria Histórica aprobada por el Congreso de los Diputados en el 2007, que equipara los restos de estas fosas a los vestigios arqueológicos y sigue dificultando las exhumaciones. Mientras tanto, los descendientes buscan a sus familiares desaparecidos para ofrecerles una sepultura digna.
26/09/2010 MARTA FRANCO