El numeroso público que asistió ayer a la inauguración de la exposición «Gijón bajo las bombas», muestra y catálogo resultado de la investigación del historiador Héctor Blanco, muestra el interés ciudadano por uno de los episodios menos conocidos de la Guerra Civil, el bombardeo sistemático de la ciudad durante quince meses por la aviación franquista, con el apoyo de la hitleriana Legión Cóndor. «Forma parte de la lucha contra el olvido y la equidistancia», aseguró la consejera de Bienestar Social, Noemí Martín. La representante del Gobierno del Principado elogió el trabajo de Blanco, que explica los sufrimientos de la población gijonesa, y puso al Ayuntamiento de Gijón y al concejal de Memoria Social, Jesús Montes Estrada, como ejemplo de las «políticas imprescindibles» para el esclarecimiento de momentos de la historia hasta ahora sepultados o escamoteados.
«Aquellos bombardeos marcaron trágicamente la vida diaria de la ciudad», recordó Montes, para quien trabajos como «Gijón bajo las bombas», que han salido adelante gracias al apoyo de la concejalía que dirige, «sirve para conocer la historia y recordar a quienes la sufrieron». En parecidos términos se expresó la también concejala Dulce Gallego, para quien el fotógrafo Constantino Suárez, cuyas imágenes han sido fundamentales para ilustrar el drama de aquel tiempo, es «el Robert Kappa local». «Hay mucha gente que vivió aquello pero ni siquiera sabe lo que pasó». Luis Pascual, presidente del Ateneo Obrero, entidad que también colaboró con la muestra, calificó el trabajo de Blanco de «serio y minucioso». El historiador subrayó que bombardeos como los sufridos por Gijón son el inicio de la guerra moderna. «Intentemos que no se repita», subrayó.
lne.es
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