miércoles 14 de diciembre de 2011

GERVASIO SÁNCHEZ, UN FOTÓGRAFO EJEMPLAR

tinosoriano.blogspot.com


En esta ocasión hablaré de este señor tan afable que aparece en la foto. Tuve el placer de asistir, en compañía de Manu Bravo -el reportero secuestrado por las tropas de Gadafi en la reciente revolución de Libia- a “Desaparecidos” la última exposición de Gervasio Sánchez en Zaragoza. A pesar de nuestra experiencia en el campo del dolor, los dos quedamos muy impresionados por los testimonios y los comentarios de Gerva, que nos acompañó y nos explicó personalmente una muestra que reúne una obra gráfica que hasta ahora se había expuesto, por separado, en diferentes ciudades españolas.
Gervasio, autor de “Vidas Minadas”, Premio Nacional de Fotografía y Premio Ortega y Gasset (su discurso inundó Internet) entre otras múltiples distinciones, ha dedicado los últimos doce años de su vida a proporcionar imagen y voz a los familiares de los desaparecidos en una decena de países.

Gracias a él conocemos el rostro -y es posible oír el testimonio- de la madre que contempló como los soldados se llevaban a su marido y a sus cinco hijos, para no verlos nunca más; o el de la mujer que asistió impotente a la ejecución de sus bebés, estrellados brutalmente contra un árbol por las guerrillas; o el de la que vive con la certeza de que toda su familia fue vendida en otros países por las mafias para lucrarse con los frutos de su vientre; o las historias de los niños soldados obligados a ejecutar a su propia familia… o acongojarnos ante la mirada conformada y triste de una joven madre que, con su bebé en brazos, tiene la certeza que morirá en manos de los jemeres rojos en pocos minutos.



Crímenes contra la Humanidad que afectan a millones de personas en diferentes continentes. Vergüenza. Dolor. Rabia. Impotencia. Gervasio nos recuerda estos hechos para que tomemos nota. Solo los pueblos que recuerdan su historia puede que no repitan los mismos errores.
Dos libros con una impresión magnífica editados por Blume, son el colofón al esfuerzo de Gervasio. Dentro hay, además, un DVD con algunos vídeos. Estoy seguro que Leopoldo Blume pierde dinero con libros como éstos (y muchos otros) que potencian el trabajo de fotógrafos comprometidos. Ahora vendrán las navidades. Si tenéis que hacer un buen regalo, gastaros 45 euros en “Desaparecidos”. No vale la excusa de que vuestra dosis de temas tristes ya está bien surtida por la televisión. Estos libros encierran historias que hay que conocer y grandes fotografías recopiladas por uno de los mejores comunicadores de la historia de España. ¡Grande, Gerva!. Hagamos piña.


Y, desde luego, a poco que tengáis la oportunidad, acercaros por el Centro de Historias de Zaragoza para ver esta excepcional muestra, perfecta en su concepción y comisariada por Sandra Balsells. Otra fotógrafa comprometida que necesita pocas presentaciones y galardonada -como Gerva- con el prestigioso Ortega y Gasset.

Contemplando el trabajo de estos compañeros me siento orgulloso de mi profesión en un país con una legislación empeñada en hundir el fotoperiodismo. Por suerte, Gervasio también ha colaborado activamente por STOP CLÁUSULAS ABUSIVAS CON LOS FOTÓGRAFOS. De casta le viene al galgo.