Los parlamentarios del PP se
preguntaban en nuestra última comparecencia en Cortes, ante las dudas que
teníamos sobre su posición frente al movimiento de Recuperación de la Memoria Histórica ,
que porqué creíamos ya de entrada que se iban a poner en nuestra contra.
Ahora ya tenemos la respuesta que
esperábamos.
El carpetazo del gobierno de
Aragón al tímido programa de Amarga Memoria es una bofetada en la cara a todas
las víctimas del franquismo.
Los post-franquistas están entre
nosotros y su tan traído y llevado espíritu de la transición no es ni más ni
menos que la reedición del pacto de silencio que tuvieron que llevar a cabo las
fuerzas progresistas con las autoridades del régimen.
Un pacto de silencio sobre sus
crímenes que aun hoy la derecha sigue considerando imprescindible a cambio de
su apertura “democrática”.
Será duro decirles a los
familiares que España es la única democracia europea que no quiere saber nada
de las víctimas del régimen dictatorial que vivió entre 1936 y más allá de
1975.Nada sobre esos crímenes de lesa humanidad. Ni un resarcimiento, ni el
conocimiento de la verdad, ni mucho menos un homenaje a los que murieron por
defender un régimen constitucional frente a los militares fascistas y
golpistas.
Por eso, no desean que se hable
de ello, pues que ejemplo tendrían los actuales jóvenes si supieran que el
Estado quiere olvidar a quienes fueron asesinados por los que destruyeron el
régimen democrático en nuestro país. Si las cosas se torcieran históricamente
de nuevo, ya sabríamos a que atenernos, cuando de nuevo llegara la democracía
esta se olvidaría, como ahora, de quienes la defendieron y dieron su vida por esa
causa.
El Ejecutivo incumple, además, el
compromiso del Gobierno de Aragón con asociaciones, víctimas y sus familiares,
para la dignificación de las fosas que , con ella, se convertirían , al menos ,
en tumbas y lugares de la memoria. Ahora son y, por nuestros gobernantes,
seguirán siendo, testigos del oprobio y la ignominia.
El siguiente paso será la
anulación de la mal llamada ley de Memoria Histórica.
Después, meter en la cárcel al
único juez que se atrevió a llamar asesinos a los instigadores del golpe del 18
de Julio, cosa que nuestra derecha, no le perdonará nunca.
Los Tribunales Internacionales
son, por tanto, la única esperanza de que haya un poco de justicia histórica en
nuestro país.
La lucha de quienes nos negamos a
olvidar a los que se inmolaron porque algún día tuviéramos más libertad seguirá
adelante, la dignidad de ellos y de nuestra sociedad, si realmente quiere
llamarse democrática, nos lo exige.
VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.
Enrique Gómez Arnas
ASOCIACIÓN POR LA RECUPERACIÓN DE
LA MEMORIA HISTÓRICA
DE ARAGÓN




