miércoles 5 de enero de 2011

La Asociación para la Memoria Histórica de La Palma no desistirá en la búsqueda de más restos.

Los cadáveres de los represaliados durante la Guerra Civil en La Palma serán enterrados en el municipio palmero de Fuencaliente. El juez ha ordenado su sepultura en el mismo municipio donde fueron encontrados. La asociación para la memoria histórica se encargará de inhumar los restos de siete personas, mientras que del octavo se encargarán sus familiares.


La presidenta de la Asociación para la Memoria Histórica de La Palma, Aralda Rodríguez, ha asegurado que no desistirán en la búsqueda de más restos, añadiendo que esperan que los entierros se celebren en el próximo mes de febrero.



Asimismo, la prueba de ADN permitido identificar a dos de los cadáveres, pertenecientes a los municipios de Puntallana y Tazacorte.

Demandan que la Audiencia Nacional investigue la fosa de la finca El Marrufo

Una asociación de la Memoria Histórica (ARMH) considera que la Audiencia Nacional debe investigar las desapariciones de la Guerra Civil y el franquismo después de que el pasado 23 de diciembre entrara en vigor la Convención Internacional para la Protección de las Personas víctimas de Desaparición Forzada, según informaron ayer a través de un comunicado desde la Agencia Efe. 

Así lo expone la asociación 'Nuestra Memoria, Sierra de Gredos y Toledo' en un escrito presentado ayer en el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, en el que recurre la inhibición en favor del Juzgado de Instrucción de Jerez para investigar el cortijo de El Marrufo, donde se estima que hay centenares de muertos enterrados en fosas comunes. 

Según el escrito, la Convención Internacional de la ONU, ratificada por España y otros 20 países, sostiene que la práctica generalizada o sistemática de la desaparición forzada constituye un crimen de lesa humanidad, lo que supone que es un "delito imprescriptible, inamnistiable y no susceptible de ser considerado delito político". 

Para la asociación, las detenciones ilegales ocurridas durante la Guerra Civil española y la posterior dictadura franquista, "en su raíz y en toda su dimensión, no han sido esclarecidas judicialmente, ni en ningún otro modo". 

Y añade, que con la entrada en vigor de la Convención Internacional, "imponen a la autoridad judicial competente" -la Audiencia Nacional- la "obligación de continuar practicando diligencias para la real averiguación de los hechos". 

Por tanto, entiende la asociación 'Nuestra Memoria, Sierra de Gredos y Toledo', que el nuevo tratado debe imponerse al auto dictado por el pleno de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional en diciembre de 2008 en el que estableció que el juez Baltasar Garzón no era competente para investigar estos hechos, sino los juzgados territoriales. 

Hay que recordar que la finca El Marrufo, aunque está prácticamente en Jimena, pertenece al término municipal de Jerez y es probablemente una de las mayores fosas comunes de la Guerra Civil, la que más cadáveres guarda de cuantas existen en la provincia. De hecho podría ser, incluso, una de las más grandes de Andalucía de no ser porque en San Rafael, en Málaga, hay referencias de que se enterró a más de 4.500 seres humanos. Pese a la insistencia de distintos colectivos, de momento, sigue pendiente que se lleven a cabo las exhumaciones que han anunciado en numerosas ocasiones desde las Administraciones públicas. Aun así y pese a que se han dado fechas que nos se han cumplido para iniciar los trabajos, las asociaciones de Memoria Histórica y familiares de las víctimas continúan a la espera de que se retomen estas medidas ya anunciadas.

Memoria Histórica. Piden a la Audiencia Nacional que reabra la investigación sobre los crímenes del franquismo

Dos asociaciones para la recuperación de la memoria histórica han solicitado a la Audiencia Nacional que vuelva a hacerse cargo de la investigación sobre los crímenes del franquismo, la causa que ha llevado al juez Baltasar Garzón a las puertas de ser juzgado por el Tribunal Supremo por presunta prevaricación. 


La Asociación de la Memoria Histórica y Nuestra Memoria, bajo la representación letrada del abogado Fernando Magán, hacen esta petición a través de un recurso presentado ante el antiguo juzgado de Garzón, que en la actualidad ocupa el juez Pablo Ruz. 



La solicitud se produce dos años después de que la Sala de lo Penal declarara que la Audiencia Nacional no es competente para investigar los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y la dictadura de Franco. 



El recurso señala como hecho novedoso y determinante para justificar su solicitud que el pasado 23 de diciembre entró en vigor la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, un tratado suscrito y ratificado por España y que, por tanto, forma parte de “nuestro ordenamiento jurídico”. 



El artículo 5 de este tratado establece que “la práctica generalizada o sistemática de la desaparición forzada constituye un crimen de lesa humanidad tal como está definido en el derecho internacional aplicable”, es decir, que se trata de un delito imprescriptible e inamnistiable. 



La asociación señala además que el artículo 20 y 22 del citado convenio obligan a los órganos jurídicos competentes, en este caso y a su entender a la Audiencia Nacional, a practicar diligencias “para la real averiguación de los hechos”.


BÁRBARA MASACRE”


La Asociación de la Memoria Histórica y Nuestra Memoria hacen estas alegaciones a través de un recurso de reforma contra la decisión del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional –ocupado por el juez Pablo Ruz tras la suspensión cautelar de Baltasar Garzón- de rechazar la competencia para investigar unas desapariciones que tuvieron lugar en los alrededores de Jerez de la Frontera (Cádiz) en julio de 1936.


El magistrado Ruz decidió inhibirse y remitir la denuncia a los juzgados de instrucción de Jerez de la Frontera a través de un auto dictado el pasado 27 de diciembre, fecha en la que, como recuerda los recurrentes, ya estaba en vigor la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas


Los hechos denunciados hacen referencia a una “bárbara masacre de la población civil” incluidos “mujeres y niños” que tuvo presuntamente lugar en los alrededores de Jerez de la Frontera –el escrito identifica un lugar conocido como el cortijo El Marrugo- en julio de 1936, cuando cruzaron el estrecho “las tropas mercenarias”. Estos sucesos dejaron “fosas comunes y un número indeterminado de personas desaparecidas”.


Para la asociación, estos hechos están relacionados con el “plan único, preconcebido y sistemático” implantado por el bando nacional en la guerra civil para “destruir las instituciones del Estado y ocasionar exterminio radical de una parte de la población, como solución final a la democracia entonces vigente”. Las asociaciones han documentado por el momento el caso de 156.232 víctimas de este plan. 

La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica y Democrática de Marín (Pontevedra) homenajeó el pasado viernes a los seis vecinos de esta localidad fusilados el 31 de diciembre de 1936...


 La Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica y Democrática de Marín (Pontevedra) homenajeó el pasado viernes a los seis vecinos de esta localidad fusilados el 31 de diciembre de 1936. Durante su intervención, el historiador Carlos Velasco señaló que la ley de memoria histórica es "insuficiente" y criticó el "sangrante desprecio de las víctimas del fascismo respecto a las de ETA", por lo que reivindicó su equiparación. 


Para Velasco, autor de varios estudios sobre la Guerra Civil en Galicia, "no se ponen facilidades jurídicas" para dar a conocer aspectos de la historia "que no gusta remover". En este sentido, cuestionó la responsabilidad del Estado a la hora de emprender acciones cuya iniciativa recae sobre las asociaciones dedicadas a la recuperación de la memoria. 



Velasco también advirtió de la necesidad de ser "vigilantes", argumentando que "el enemigo sigue ahí", en alusión al capitalismo, al que atribuyó el "ataque absoluto a los derechos de la clase obrera" y alertó de que "nuevos fascismos están por venir".

El Ministerio de Presidencia subvenciona la digitalización del archivo militar de Almería

La Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica realizará este año un trabajo de investigación para tratar de profundizar e los fusilamientos en Vélez de Benaudalla y la huida por la carretera de Málaga hacia Almería.

El estudio ha sido subvencionado por el Ministerio de Presidencia con unos 36.000 euros e incluirá la señalización de los fragmentos que quedan aún en pie de la antigua carretera de Málaga y otras actuaciones que puedan contribuir a conocer cuestiones como la forma en la que se ordenaba el bombardeo sobre la población, las consecuencias que tuvo, tanto para la vida militar como la civil, o las distintas rutas de huida que cogieron las víctimas.

Además, la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica también tiene previsto este año digitalizar el archivo militar de Almería y Málaga, y solicitar permisos para exhumaciones que ya se llevarían a cabo en el próximo año. Se trata sin duda de un importante paso para avanzar en la investigación que se ha planteado la asociación.

Según la presidenta de la asociación, Maribel Brenes, el primero de los proyectos incluye una prospección en la finca del Noguerón, en Vélez de Benaudalla, donde fueron hallados en 2008 restos óseos que la asociación cree que pudieran pertenecer a alguna de las personas que lograron huir de un fusilamiento en una fosa común ubicada metros más arriba y a las que finalmente dieron alcance dejando allí los cuerpos.

La investigación tratará de confirmar si esos retos pertenecen a algunas de las personas que huyeron por la carretera de Málaga hacia Almería al entrar las tropas franquistas en Málaga en 1937 en un episodio conocido como la desbandá, en el que decenas de miles de personas fueron atacadas por tanques italianos y bombardeados por aviones y barcos, lo que causó numerosas muertes.

'Después de bajar al infierno en Mauthausen, subí al paraíso'

Paloma Sanz (izda.) junto a Ramiro Santiesteban (dcha.) y su esposa Nini. | Efe
Paloma Sanz (izda.) junto a Ramiro Santiesteban (dcha.) y su esposa Nini. | Efe

Las voces que sobrevivieron al Holocausto siempre resultan estremecedoras. Ramiro Santiesteban, a sus casi 90 años, habla del infierno y del paraíso, de su antes y después de Mauthausen. Español ahora residente en Francia, fue hecho preso por los nazis -junto a su padre y su hermano- pero consiguió rehacer una vida que ha recreado en forma de novela la periodista Paloma Sanz en 'Amanece en París' (Temas de Hoy).
Ramiro Santiesteban. | Planeta
"Dime si tienes miedo a morir. ¡Dímelo! Te ordeno que me lo digas, ¡desgraciado!". 
Santiesteban recuerda cómo le gritaba un sargento de las SS hace más de seis décadas. Dice que ha perdonado, pero que es incapaz de olvidar.
Entre 1940 y 1945 unos 7.500 españoles -de un total de 200.000 prisioneros internacionales- estuvieron confinados en Mauthausen, un campo de concentración calificado por los nazis como el único de categoría III, es decir, de exterminio total. "Después de bajar al infierno subí al paraíso", relata Santiesteban al otro lado del teléfono.
Sus anécdotas de aquellos años se cuentan por atrocidades. Fue detenido en la frontera entre España y Francia, huyendo de Laredo (Cantabria) por la Guerra Civil. Entró en el campo de concentración con 16 años. Recuerda, por ejemplo, la vez en que tres prisioneros judíos polacos traspasaron los límites de seguridad, rasgaron sus camisas y mostraron su pecho desnudo al centinela para que les disparase ante los ojos de todos.
O cuando un oficial obligó a un prisionero ruso a tirarse por un despeñadero. "Para sorpresa de todos, incluso del oficial, el hombre se puso en pie. Había sobrevivido a la caída. Fue un milagro. Pero, el oficial le obligó a subir de nuevo los 186 peldaños que conformaban la 'escalera de la muerte' para que se tirase de nuevo. No se volvió a levantar", explica. "Son imágenes que no se borrarán nunca de mi memoria".
Dice que nunca pensó en el suicidio, algo muy habitual en aquella cruenta realidad. "Cada mañana aparecían 15 o 20 personas que se habían lanzado contra las vallas electrificadas". Y cuenta que lo más duro fue compartir cautiverio con su padre y su hermano porque "se sufre más cuando se tiene familia en el campo".
Santiesteban se salvó del exterminio. El día que llegaron las tropas americanas y les liberaron "fue el más feliz" de su vida. Pero necesitó muchos años para salvarse de lo que venía después: la vuelta a la vida. En este punto, Santisteban hace un alegato del amor incondicional de su mujer: "Hace falta mucho tiempo para poder hacer una vida normal después de una experiencia así. He pasado muy malos momentos hasta que conocí a Niní, mi gran compañera".
En ese sentimiento de amor se escuda la autora para dar forma a la novela. "Ese amor incondicional que actúa como elemento redentor y que permite sobreponerse a terribles circunstancias",destaca Sanz.
La también autora de 'Rojo pasión, negro destino, verde porvenir'explica que todo lo que sucede en el libro, tanto los hechos, como las descripciones y los personajes son reales. "Para esta novela me he guiado completamente por el testimonio de Ramiro, un testigo del siglo XX que ha vivido en primera persona la Guerra Civil española y la segunda Guerra Mundial y sus consecuencias y que es uno de los pocos que todavía continúa vivo".

El campo de la vergüenza

En la Goteta se ubicó el tristemente famoso parque de los Almendros, un campo de concentración que acogió de forma temporal a los miles de refugiados que al terminar la Guerra Civil se quedaron en el puerto de alicante esperando la llegada de algún barco que les sacara del país. Han quedado muchos testimonios de prisioneros que han relatado como ellos mismos levantaron las alambradas del campo vigilados por soldados marroquíes e italianos, un campo en el que los presos que estuvieron allí 5 ó 6 días no tenían más agua que la procedente de un manantial ni más comida que las almendras, tal como se puede leer en un artículo de Esther López "El campo de los almendros: de campo de concentración a centro comercial".
El campo fue descrito por el escritor Max Aub en su novela "Campo de los almendros" en el que habla de los "españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo".
En la actualidad, parte de aquel recinto está ocupado por la plaza y por el solar que hay junto a las viviendas y que es propiedad de la Tesorería de la Seguridad Social. La Comisión Cívica para la recuperación de la memoria histórica realizó aquí un homenaje en recuerdo de los presos del 39 hace un par de años. Por su parte, la agrupación cutural Alicante Vivo ha solicitado que se denomine "Plaza del Campo de los Almendros" a la zona ajardinada que está comprendida entre la avenida de Denia y la prolongación de la avenida Periodista Rodolfo Salazar. 

Por qué es importante recuperar la memoria histórica

38x38 Vicenç Navarro  
  • VICENÇ NAVARRO

    03/01/2011



Televisión Española ha presentado recientemente el documental “Tengo una pregunta para mí: ¿vivimos en deuda con el pasado?” que transmite un mensaje claro y conciso: hay que encontrar a las personas desaparecidas durante la Guerra Civil, darles sepultura y homenajearlas (cuando las familias así lo deseen) y con ello cerrar un capítulo de nuestro pasado que ha estado desatendido durante demasiado tiempo. Y cuando estén enterrados dignamente, deberíamos dejar la memoria histórica como tema de estudio de los historiadores.
Este mensaje se transmite a base de entrevistas con personajes que participaron en el desarrollo de la ley conocida como la Ley de la Memoria Histórica (como José Álvarez Junco) o que han estudiado aquellos periodos históricos (como Javier Pradera, Santos Julià y Julián Casanova). Creo que este mensaje es también el que el gobierno socialista (sucesor de los vencidos) y el del mayor partido de la oposición (sucesor de los vencedores) desean promover. 


Esta postura se basa en varios argumentos, explicitados en las entrevistas, que son, sin embargo, altamente cuestionables. Uno, transmitido por Álvarez Junco, es que es posible reconocer y honrar a los muertos y desaparecidos, sin molestar a los sucesores de los que los asesinaron. En realidad, dice Álvarez Junco, la oficina de la Presidencia del Gobierno Socialista Español había instruido a los que escribían el borrador de la Ley (que no era de recuperación de la memoria histórica –aclara Álvarez Junco-, sino de reconocimiento de las víctimas de lo que él llama los dos bandos) que tal ley debiera “cerrar las heridas” de los sucesores de los dos bandos. Puesto que la gran mayoría de los muertos y desaparecidos pertenecían al bando republicano y los que hubo del lado golpista no hubieran existido si no hubiera tenido lugar el golpe militar, no entiendo la instrucción dada de que los sucesores de los dos bandos deberían estar satisfechos con tal Ley. Cualquier homenaje a los muertos y desaparecidos debe denunciar a los que los mataron y echaron en la cuneta (la mayoría de los cuales eran los vencedores), lo cual no satisfará a los sucesores de estos últimos que, como se ha mostrado (y con notables excepciones), han hecho todo lo posible para que no se les encuentre y homenajee. Pero otro argumento que utiliza José Álvarez Junco para que sean las familias y no el estado el que las reconozca y homenajee, es la supuesta dificultad en definir quién fue una víctima, y si ésta se merecía un homenaje. Y cita, como ejemplo, el maquis comunista que –según él- intentaba establecer una dictadura estalinista y no merecedora, por lo tanto, de un homenaje por parte de un estado democrático. 



Esta supuesta complejidad da pie, sin embargo, a un relativismo sobre el que se ha construido esta imagen tan extendida de que todos fuimos “culpables”. Tal argumento ignora que la gran mayoría de partidos políticos (incluyendo el Partido Comunista, como bien ha documentado el Catedrático de Historia Josep Fontana) y fuerzas sociales lucharon contra el golpe militar para restablecer la República y su régimen democrático. Escudarse en complejidades es rehuir el reconocimiento de que, de los que llaman dos bandos, uno era bueno (es decir, demócrata) y el otro era malo (antidemócrata), y que un estado democrático no puede tratar a los muertos de ambos lados por igual. 



¿Debe aceptarse la injusticia para tener paz? 
Otra postura del documental, reflejada por Javier Pradera, es que la paz que tenemos requiere que se acepte la injusticia que ha supuesto olvidar a los vencidos, abandonando la exigencia de que se pidan responsabilidades por lo ocurrido. Considera Pradera que el Juez Garzón está equivocado, tanto en su supuesto de que para tener paz hay que hacer justicia, como en su intento (fallido, como consecuencia de la decisión del Tribunal Supremo) de enjuiciar a los responsables de la muerte de los desaparecidos. Javier Pradera se refiere a otras guerras y conflictos civiles, como la Guerra Civil estadounidense o la Revolución Francesa, donde las sociedades estadounidense y francesa han convivido con su pasado sin mayores traumas, subrayando que nosotros debiéramos hacer lo mismo. Pero existe una gran diferencia en ambos casos con España. En la Guerra Civil estadounidense ganaron los buenos, que destruyeron el poder de los vencidos, arruinando su economía (al eliminar la esclavitud), e imponiendo sus valores de igualdad y libertad, que son los valores que se transmiten en las escuelas públicas de aquel país. Y un tanto semejante ocurrió con la Revolución Francesa en que, de nuevo, fueron los buenos los que ganaron, y forjaron una cultura democrática basada en libertad, igualdad y fraternidad, valores también transmitidos en las escuelas francesas. En España, sin embargo, no fueron los buenos (los defensores de la República) sino los malos (los golpistas que interrumpieron el proceso democrático) los que ganaron la guerra civil e impusieron durante cuarenta años su propia versión de la historia, con unos valores antidemocráticos que, algunos de ellos, persisten, reproducidos en un estado que, como reconoce Álvarez Junco, es un estado continuista de un estado dictatorial impuesto por un golpe militar. No hubo ruptura (como erróneamente se presenta incluso por algunos protagonistas de la transición) sino continuidad, lo cual explica que Álvarez Junco señale que en las instrucciones recibidas de la oficina de la Presidencia se señalaban las limitaciones que deberían respetarse en el reconocimiento a las víctimas, pues no podían anularse juicios y sentencias del régimen dictatorial anterior. 



En este contexto, aceptar esta situación tal como Pradera aconseja, es aceptar, sin más, las enormes limitaciones que tiene la cultura democrática española y la versión más generalizada de lo que fue la Guerra Civil: un conflicto entre los dos bandos que comparten responsabilidades por lo acaecido. Pero no es una visión maniquea (como constantemente la definen los sucesores de los vencedores) reconocer que los vencidos eran los buenos y los vencedores eran los malos. Es cierto que los defensores de la República y de su democracia cometieron violaciones de derechos humanos que también deben denunciarse. Pero ello no elimina la definición de aquel conflicto como un conflicto entre los que defendieron un régimen democrático, y los que lo destruyeron. Y hasta que ello no se reconozca, la democracia española y los valores que se transmitan no serán los democráticos. Para que la Transición termine, el estado actual debe considerarse heredero del democrático anterior, no de la dictadura. El espectáculo bochornoso, impensable en la Europa democrática, del Tribunal Supremo respondiendo a la denuncia del partido fascista en contra del Juez Garzón, que se atrevió a intentar llevar a los tribunales a los responsables de los asesinatos de los desaparecidos, es un indicador de lo mucho que queda por hacer. La arrogancia de los vencedores, como quedó plasmada en las recientes declaraciones de Benedicto XVI asignando a la Iglesia el papel de víctima entonces y ahora, muestra que la transición no ha terminado. La propia salud del sistema democrático español requiere que la memoria de los vencidos sea la del estado democrático. 



No hay que confundir madurez con debilidad 
Santos Julià está también en desacuerdo con que se pidan responsabilidades a los vencedores de aquel conflicto. Considera la Ley de Amnistía como un indicador de la madurez de la democracia española, perdonándonos los unos a los otros. Esta actitud, probablemente procedente de su pasado como sacerdote, es profundamente insatisfactoria desde el punto de vista democrático, pues pone en el mismo nivel a victimizadores y a víctimas, abandonando a la vez la necesaria recuperación de la memoria del pasado democrático y de las luchas que han ocurrido para recuperarlo. Por otra parte, la Ley de la Amnistía tuvo poco que ver con la supuesta madurez, sino con el desequilibrio de fuerzas entre izquierdas y derechas en el momento de la Transición, con un enorme dominio de los sucesores de los vencedores de la contienda en el proceso de Transición, un proceso claramente inmodélico que ha dado pie a una democracia muy limitada y a un estado del bienestar muy poco desarrollado. ¿Cómo explica Santos Julià que, todavía hoy, España esté a la cola del gasto público social en la UE-15? Este hecho no puede explicarse sin entender el enorme dominio que las derechas han tenido y continúan teniendo sobre el estado español. Santos Julià confunde madurez con debilidad. Si hubiera habido ruptura, como consecuencia de unas izquierdas más poderosas, tendríamos un estado más democrático, que habría sancionado a los golpistas y a sus sucesores, unas escuelas públicas que darían una visión de nuestra historia que, sin ambigüedades, reproducirían valores democráticos. Y tendríamos un estado del bienestar mucho más desarrollado que el que tenemos ahora (me permito sugerir mi libro El subdesarrollo social de España. Causas y Consecuencias para ver la evidencia que muestra la validez de esta postura). El subdesarrollo del estado del bienestar de los países del sur de Europa se debe al enorme poder que las fuerzas conservadoras tienen en aquellos países, a diferencia de los países nórdicos, donde las izquierdas son poderosas y las derechas débiles. 



La historia es mucho más de lo que hacen los historiadores 
Por último, la entrevista a Julián Casanovas ((de cuyos libros sobre la Iglesia Española, que he citado con frecuencia, he aprendido mucho) contiene una tesis con la cual estoy también en desacuerdo. Su tesis es que hay que despolitizar la memoria histórica y dejar el estudio del pasado a los historiadores. Esta visión corporativista de la historia es altamente cuestionable. En primer lugar, no es ni posible ni aconsejable despolitizar la historia. Politizar quiere decir dar voz a los representantes de la población que, dividida en diferentes clases sociales, géneros y nacionalidades, tienen distintas memorias, y por lo tanto, distintas historias. En una democracia deben ser los representantes de la ciudadanía los que prioricen las preguntas que los historiadores deben responder y los métodos de investigación del proceso histórico. Decir esto no es infravalorar la labor del historiador, sino acentuar que la historia es mucho más que lo que hacen los historiadores. 



Es más, los historiadores tienen su propia subjetividad, que tiene que ver con su pertenencia a los grupos sociales en los que la sociedad está dividida. Una mujer historiadora tiene, por lo general, una visión distinta a la de un hombre historiador. Y, lo mismo, un historiador de derechas tiene una visión distinta a un historiador de izquierdas. De ahí que la historia escrita suele ser la historia desde el punto de vista del que la escribe. Y la hegemonía que existe en la memoria histórica en España corresponde precisamente al enorme poder de las derechas. Y ahí está el problema, porque el que controla el pasado controla el presente. ¿Cómo se explica que, excepto en Catalunya y en el País Vasco, las instituciones que tienen mayor aceptación popular sean la Monarquía, el Ejército y la Iglesia, todas ellas profundamente conservadoras, que, junto con la Banca y con el mundo empresarial, son el pilar de las derechas? Es imposible explicar el subdesarrollo social de España sin entender las consecuencias del enorme poder de las derechas. 



La historia no se reproduce sólo a través de libros de historia, sino a través de lo que mi amigo Noam Chomsky define como “los aparatos de producción del consumo ideológico dominante” Y estos aparatos están hoy sesgados discriminando a las izquierdas. De ahí que aplauda el intento de corregir este desequilibrio (que intenta la ley catalana de la memoria histórica) mediante la activa participación del estado en la recuperación de los muertos desaparecidos y de su memoria para que ésta pase a ser la memoria de un estado democrático. 



Vicenç Navarro es catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra 

Familiares gallegos de represaliados denuncian en el Tribunal de Estrasburgo las desapariciones del franquismo

Exhumación de una fosa en la frontera entre Lugo y Asturias. // F.M.


Exhumación de una fosa en la frontera entre Lugo y Asturias


.Las asociaciones de memoria histórica tratarán de extender la querella presentada en Argentina a otros países de Iberoamérica y Europa

R. PRIETO - SANTIAGO Algunos siempre supieron dónde descansaban aquellos cuerpos vencidos. Todavía hoy, más de setenta años después, van a rezar a sus muertos en cunetas, montes o tapias de cementerios. Otros no saben dónde los falangistas mandaron cavar la fosa, pero sobre esos viejos huesos algunos colocaron piedras para que no se olvidara que allí yacen restos de algún paseado durante el franquismo. Tras décadas de silencio por miedo a reabrir viejas heridas del pasado, los familiares de víctimas de la dictadura decidieron hablar y dieron los primeros pasos ante la Justicia: una denuncia en la Audiencia Nacional por las desapariciones de la guerra civil y la posguerra. Fue en el año 2006. Cuatro años después de que el juez Baltasar Garzón abriese el proceso judicial, el Tribunal Superior dio carpetazo a la causa al entender que el magistrado no es competente para investigar estos hechos. 
Pero las familias no tiran la toalla y han decidido llevar el caso al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Se trata de la primera demanda conjunta contra España por las desapariciones del franquismo, promovida por una decena de asociaciones de la memoria histórica, entre ellas una de Galicia, la Comisión de la Memoria Histórica del 36 de Ponteareas. 
El abogado que interpuso la denuncia contra el Estado español, Fernando Magán, confía en que Estrasburgo dé "un trato preferente" a la causa para que finalmente España asuma la investigación de las desapariciones de la dictadura. De darle prioridad a la demanda interpuesta por los familiares de los represaliados el asunto estaría resuelto en 2012. En caso contrario, la resolución podría tardar varios años más.
¿Quién, cuándo, dónde y por qué fueron paseados sus familiares hace ya más de 70 años? La pregunta que aún hoy se hacen las familias de más de 100.000 españoles ejecutados durante el franquismo, entre ellos unos 7.000 gallegos, sigue siendo una incógnita. Y para resolverla, quieren sentar en el banquillo de los acusados a los represores de la Guerra Civil y la posguerra. Y si la Justicia española no atiende sus demandas, se plantean recurrir a las autoridades judiciales de otros países. 
Argentina ha sido la primera de una larga lista donde pretenden movilizarse para que los responsables de las desapariciones del franquismo sean juzgados. En el país austral, el gallego Darío Rivas, hijo del alcalde de Castro de Rei fusilado en 1936 en Portomarín (Lugo), promovió el pasado mes de abril una querella a la que ya se sumaron una veintena de familiares de víctimas del régimen de Franco. En los últimos meses, colectivos de la memoria han contactado con abogados para promover la presentación de nuevas denuncias en países como Colombia, Venezuela, Chile, México, Portugal, Francia, Reino Unido, Bélgica o Alemania.
En Galicia se han identificado ya más de 80 fosas en cunetas, montes o cementerios. Fruto del trabajo de investigadores e historiadores de la Universidade de Santiago se han localizado algunos de los enterramientos del franquismo en Galicia. A estos enterramientos hay que sumar otros diez lugares en la costa gallega en los que se produjo el hundimiento de cadáveres. En el caso de Galicia, se trata de fosas que no superan la decena de cuerpos. Pero hay excepciones, como es el caso de un enterramiento en A Guarda –con al menos 50 paseados–, Aranga y Cabanas –con unos 30 cuerpos en cada uno– o Serantes –con 42 embarcados del buque Urondo–.

El colectivo Serra de Outes plantó cien laureles junto al monumento a las víctimas del franquismo


El colectivo Serra de Outes plantó cien laureles junto al monumento a las víctimas del franquismoVarios de los integrantes de la asociación que plantaron los árboles La Asociación Cívico-Cultural Terra de Outes plantó cien árboles de laurel en el jardín que rodea al monumento a las víctimas del franquismo de la ría de Muros-Noia y que este colectivo levantó hace ya tres años en el lugar de O Freixo, en Outes. Se trata de una zona donde falleció a manos de los falangistas el diputado republicano, Luis Barrena. Según apuntan desde este colectivo, se trata de «darlle a dignidade que se merece a memoria de todas aquelas persoas que sacrificaron a súa vida non só para defender a legalidade republicana, senón tamén un mundo mellor e máis xusto».
En las próximas fechas, el mismo colectivo pavimentará el entorno del monumento para adecentarlo.

España recordó a más de 30 mil niños robados durante el franquismo


Foto Archivo
Con 450 globos de colores, el tributo, registrado por el diario El País de España, fue realizado por madres y hermanos de bebés robados de las clínicas, simbolizando aún su búsqueda.
La Puerta del sol en Madrid fue el escenario para que miles de familiares de niños robados durante el franquismo, expresaran simbólicamente que hoy en día, su búsqueda continua.

Pedro Soto, uno de los familiares de una niña robada durante la época, expresó al diario español que "A mi madre le dijeron que había nacido sin pulmones, aunque según la partida de defunción, mi hermana falleció 12 horas después (...) hace cuatro meses conocimos a gente con situaciones parecidas, empezamos a investigar y descubrimos muchas irregularidades".

Por su parte la justicia española pidió al Gobierno investigar el robo de niños entre 1940 y 1980, a través de una oficina de atención a las víctimas, indicaron fuentes judiciales.

domingo 2 de enero de 2011

Tres años después de la entrada en vigor de la Ley de la Memoria Histórica el Estado continúa sin buscar a los desaparecidos

Numerosas ciudades y pueblos de España mantienen calles, plazas y monumentos que exaltan la dicatadura del General Franco. El Valle de los Caídos sigue siendo un lugar de culto católico que ignora en su relato a los miles de esclavos políticos republicanos que fueron obligados a construirlo. Tampoco existen el mapa de fosas de España ni el protocolo de exhumaciones que eran compromisos del Gobierno.
El jueves se cumplieron tres años de la entrada en vigor de la llamada Ley de la Memoria Histórica que comenzó oficialmente su andadura el 27 de diciembre de 2010. El balance que se puede hacer de estos tres años es negativo. “La ley asegura en su preámbulo que la memoria de las víctimas del franquismo es personal y familiar. ¿A qué víctima de un delito violento tan grave le dice el Estado que su recuerdo no es público, que es asunto de su familia?”, asegura Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
En estos tres años el Estado continúa sin responsabilizarse de la búsqueda de los desaparecidos y cargar la solución parcial a un delito tan grave en los hombros de las víctimas. “Todavía nos llega algún caso -asegura Silva- remitido por administraciones públicas que les dan a los familiares nuestro número de teléfono.¿Cómo es posible que alguien que llame a una administración denunciando y pidiendo ayuda por un delito tan grave sea remitido a una asociación para que le solucione el problema?”.
Otro de los apartados de la Ley es la existencia de calles, plazas, monumentos e incluso denominaciones de pueblos que permanecen intactos, a pesar de que la ley considera ilegales las exaltaciones de la dictadura: “Vivimos en un Estado que cierra locales por exponer fotografías de ex presos de grupos terroristas y al mismo tiempo permite plazas, fundaciones y calles dedicadas a asesinos de decenas de miles de civiles. La democracia no debe practicar ni consentir esa doble moral”, afirma el presidente del la ARMH, el colectivo que hace diez años inició la búsqueda de desaparecidos por la represión franquista con técnicas científicas.
No ha cumplido el Gobierno su responsabilidad en la elaboración del mapa de fosas porque en vez de hacerlo ha delegado ese deber en las comunidades autónomas, lo que genera una bronca política que no existiría si se llevara a cabo desde instituciones del Estado. Tampoco ha hecho el protocolo de exhumaciones.
En cuanto al Valle de los Caídos continúa siendo un lugar de culto católico en el que se permite cierta exaltación del franquismo a través de la práctica religiosa y se oculta la tragedia de los miles de esclavos políticos republicanos que fueron obligados a construirlo.
Adjuntamos fotografía de la fachada de la sede de Loterías y Apuestas del Estado, de la calle Guzmán el Bueno de Madrid, dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda. Curiosamente en la fachada hay dos escudos franquistas que se encuentran frente al a puerta de entrada de la Dirección General de la Guardia Civil.

Valedor Pobo admite a trámite la queja de la CRMH sobre apertura pazo Meirás

A Coruña, 30 dic (EFE).- El Valedor do Pobo ha admitido a trámite la queja presentada por la Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica (CRMH) de A Coruña en la que exige la apertura al público del Pazo de Meirás.
En este escrito, la CRMH lamenta que "después de dos años desde la declaración del pazo de Meirás como Bien de Interés Cultural (BIC) y de las sentencias judiciales, la Xunta no haya tomado ninguna medida para que se cumpla la Ley" y "parece que actúa, no para defender los intereses colectivos, sino los intereses particulares de la familia Franco".
Por ello, la CRMH solicita al Valedor do Pobo que pida a la Xunta "información sobre las razones del incumplimiento" de la apertura gratuita al público cuatro días al mes -preferiblemente los fines de semana- del pazo de Meirás.
Además, la CRMH reclama a la administración autonómica que no abone los gastos derivados de esta apertura al público, así como la realización de un inventario para conocer los objetos que desaparecieron.